La elasticidad de la piel es su capacidad para deformarse ante un movimiento, una presión o un estiramiento y recuperar después su forma. Esta propiedad permite que la piel se adapte a los gestos del rostro, a los movimientos corporales y a los cambios de volumen sin permanecer constantemente plegada o distendida.
Con el paso del tiempo, esa capacidad de recuperación disminuye. La piel puede sentirse menos firme, formar pliegues con mayor facilidad y mostrar una flacidez más visible en zonas como las mejillas, el contorno mandibular, el cuello, los brazos o el abdomen.
No se trata de un cambio producido por una sola causa. En él intervienen el envejecimiento natural, la exposición solar acumulada, la genética, los cambios hormonales, los hábitos y la evolución de otros tejidos que sostienen la piel. Comprender estos factores permite diferenciar lo que forma parte del envejecimiento normal de aquello que puede prevenirse o tratarse.
¿Qué es la elasticidad de la piel?
La elasticidad depende principalmente de la estructura de la dermis, la capa situada bajo la epidermis. En ella se encuentra una red de fibras, células y otras sustancias que proporciona resistencia, flexibilidad e hidratación.
Cuando la piel se estira, sus fibras elásticas permiten que se adapte al movimiento y vuelva a su posición. El colágeno aporta resistencia y soporte, mientras que otras moléculas de la matriz extracelular ayudan a conservar el agua y a mantener las propiedades mecánicas del tejido.
Por tanto, la elasticidad no depende únicamente de la cantidad de una proteína. Es el resultado de la organización y la interacción de diferentes componentes:
- Fibras elásticas: permiten que la piel recupere su forma después de deformarse.
- Colágeno: aporta resistencia a la tracción y soporte estructural.
- Fibroblastos: son células de la dermis que producen colágeno, elastina y otros componentes de la matriz.
- Proteoglicanos y glucosaminoglicanos: participan en la hidratación y en las propiedades viscoelásticas del tejido.
- Tejido subcutáneo y estructuras de soporte: influyen en el volumen, la tensión y el aspecto externo de la piel.
La pérdida de elasticidad aparece cuando esta arquitectura se modifica y la piel deja de responder al estiramiento con la misma eficacia.
Elasticidad, firmeza y flacidez no significan exactamente lo mismo
Estos términos están relacionados, pero describen propiedades diferentes. Distinguirlos ayuda a comprender por qué un producto o tratamiento no puede resolver todos los cambios asociados al envejecimiento.
| Concepto | Qué describe | Cómo puede manifestarse |
|---|---|---|
| Elasticidad | Capacidad de la piel para recuperar su forma después de estirarse o deformarse. | La piel tarda más en volver a su posición o forma pliegues con mayor facilidad. |
| Firmeza | Sensación de tensión y resistencia del tejido. | El tejido se percibe menos compacto o con menor soporte. |
| Flacidez | Descenso o descolgamiento visible de los tejidos. | Pérdida de definición del óvalo facial, pliegues o acumulación de tejido en determinadas zonas. |
Una persona puede tener una alteración leve de la elasticidad sin una flacidez marcada. También puede presentar descolgamiento debido a cambios en la grasa facial, los ligamentos o la estructura ósea, aunque la calidad superficial de la piel sea relativamente buena.
Por eso, antes de plantear un tratamiento es necesario valorar qué capas están implicadas. La piel, la grasa subcutánea, los músculos, los ligamentos y el hueso envejecen de manera diferente.
¿Qué papel tienen el colágeno y la elastina?
El colágeno aporta resistencia y soporte
El colágeno es el principal componente fibroso de la dermis. Sus fibras forman una estructura resistente que ayuda a mantener la integridad del tejido frente a la tensión y los movimientos.
Durante el envejecimiento disminuye la producción de nuevo colágeno y se acumulan fibras fragmentadas o desorganizadas. Este entorno también modifica el comportamiento de los fibroblastos, que reciben menos estímulo mecánico y pueden producir todavía menos matriz extracelular.
El resultado no es simplemente que “desaparezca el colágeno”, sino que cambia su cantidad, calidad, distribución y capacidad para sostener el tejido.
La elastina permite recuperar la forma
La elastina forma parte de una compleja red de fibras elásticas. Aunque representa una proporción menor de la dermis que el colágeno, resulta esencial para que la piel vuelva a su posición después de deformarse.
Estas fibras tienen una capacidad limitada de renovación. A lo largo del tiempo pueden fragmentarse, desorganizarse o perder funcionalidad.
En la piel muy expuesta al sol también puede acumularse material elástico anómalo, un fenómeno conocido como elastosis solar. Esto significa que la pérdida de elasticidad no siempre se debe a una simple disminución de elastina: en el fotoenvejecimiento puede existir una acumulación desordenada de fibras que ya no funcionan correctamente.
¿Por qué se pierde elasticidad con la edad?
Envejecimiento cronológico
El envejecimiento cronológico es el proceso biológico que ocurre con el paso del tiempo, incluso en la piel protegida del sol. Se asocia con una reducción progresiva de la actividad celular, una menor síntesis de componentes estructurales y cambios en la organización de la dermis.
Los fibroblastos envejecidos pueden producir menos colágeno, mientras que las fibras existentes se fragmentan y pierden parte de su organización. La unión entre epidermis y dermis también se vuelve más plana y la piel puede presentar menor grosor, hidratación y capacidad de reparación.
Estos cambios son normales y no indican una enfermedad. Su intensidad y el momento en que se hacen visibles varían de una persona a otra.
Fotoenvejecimiento
El fotoenvejecimiento está provocado por la exposición acumulada a la radiación ultravioleta. Se superpone al envejecimiento cronológico y puede acelerar la aparición de arrugas, manchas, textura irregular y pérdida de elasticidad.
La radiación ultravioleta favorece la formación de especies reactivas de oxígeno y activa procesos que aumentan la degradación del colágeno. También altera los fibroblastos, modifica la producción de matriz extracelular y afecta a la red de fibras elásticas.
La piel fotoenvejecida suele presentar cambios diferentes a los de la piel envejecida y protegida del sol. Puede ser más áspera, gruesa o irregular, mostrar arrugas profundas y acumular material elástico desorganizado.
Tanto la radiación UVA como la UVB participan en este proceso. Además, el daño solar es acumulativo, por lo que la fotoprotección tiene sentido durante todas las etapas de la vida.
Cambios hormonales
Las hormonas influyen en el grosor, la hidratación, la producción de sebo y la composición de la dermis. Durante la transición a la menopausia y la posmenopausia, la disminución de estrógenos puede asociarse con cambios en el colágeno, la elasticidad y el confort cutáneo.
Esto puede hacer que algunas mujeres perciban una pérdida de firmeza más rápida, mayor sequedad o una textura diferente. No obstante, el envejecimiento de la piel durante esta etapa continúa dependiendo también de la genética, el sol acumulado, los hábitos y la salud general.
La presencia de estos cambios no implica que todas las personas necesiten tratamientos hormonales. Cualquier tratamiento médico relacionado con la menopausia debe valorarse por sus indicaciones generales de salud y no utilizarse únicamente con fines cosméticos sin supervisión.
Factores que pueden acelerar la pérdida de elasticidad
Exposición solar sin protección suficiente
La radiación ultravioleta es uno de los principales factores externos relacionados con el envejecimiento prematuro de la piel. La exposición reiterada sin medidas de protección favorece la degradación de las estructuras dérmicas y la aparición de alteraciones pigmentarias.
El bronceado no es una señal de que la piel esté más sana o sea más resistente. Representa una respuesta frente al daño inducido por la radiación.
Tabaco
El humo del tabaco expone al organismo a sustancias que favorecen el estrés oxidativo y afectan a la circulación y a diferentes procesos celulares. El tabaquismo se ha asociado con un envejecimiento cutáneo más visible, especialmente con arrugas y cambios en la calidad de la piel.
Abandonar el tabaco aporta beneficios para la salud general que van mucho más allá de la apariencia cutánea.
Contaminación y otros factores ambientales
La contaminación atmosférica puede contribuir al estrés oxidativo y a la inflamación cutánea. Su efecto depende del tipo de contaminante, la exposición, la capacidad defensiva de la piel y la combinación con otros factores, como la radiación solar.
No existe un cosmético capaz de crear una protección completa frente al entorno. La limpieza suave, la fotoprotección y una barrera cutánea bien cuidada forman parte de una estrategia razonable.
Cambios importantes de peso
La piel puede adaptarse a modificaciones graduales de volumen, pero los cambios intensos o repetidos pueden hacer más visible la laxitud. Después de una pérdida considerable de peso puede quedar piel excedente porque la superficie cutánea y los tejidos de soporte no se retraen por completo.
La respuesta depende de la edad, la genética, la magnitud y duración del estiramiento, la zona corporal y la calidad previa de los tejidos.
Genética
La genética influye en el grosor de la piel, el fototipo, la distribución de la grasa, la estructura facial y la forma en que se manifiesta el envejecimiento. Por esta razón, no todas las personas pierden elasticidad al mismo ritmo ni en las mismas zonas.
Gestos y movimiento repetido
Los movimientos faciales producen pliegues dinámicos que, con el tiempo y la disminución del soporte dérmico, pueden hacerse visibles también en reposo. Esto forma parte de la expresión normal y no debería interpretarse como un hábito incorrecto que haya que evitar.
Cómo se manifiesta la pérdida de elasticidad
Los cambios pueden comenzar de forma gradual y combinarse con la pérdida de firmeza, volumen o soporte. Entre las manifestaciones más habituales se encuentran:
- Pliegues que tardan más en desaparecer.
- Mayor laxitud en mejillas, párpados, cuello o contorno mandibular.
- Arrugas más visibles en reposo.
- Textura menos uniforme.
- Piel más fina, seca o frágil en algunas zonas.
- Descolgamiento en brazos, abdomen, muslos o rodillas.
- Menor definición de determinadas áreas faciales.
La conocida prueba de pellizcar la piel y observar cuánto tarda en recuperar su posición no ofrece por sí sola una valoración fiable de la elasticidad. También puede verse afectada por la hidratación, la edad, el lugar en el que se realiza y la cantidad de tejido subcutáneo.
En investigación y en determinados entornos clínicos pueden utilizarse instrumentos que miden cómo responde la piel a una fuerza de succión o deformación. En la práctica, la valoración suele combinar la exploración, la historia clínica, las fotografías y el análisis de las distintas capas del tejido.
Qué puede ayudar a conservar la elasticidad
Utilizar una estrategia completa de fotoprotección
La medida preventiva más importante frente al fotoenvejecimiento es reducir la exposición innecesaria a la radiación ultravioleta.
La protección incluye buscar sombra, utilizar ropa y accesorios adecuados y aplicar un protector solar de amplio espectro en las zonas expuestas. Debe reaplicarse según las instrucciones, especialmente al permanecer al aire libre, sudar o bañarse.
El protector solar no bloquea toda la radiación ni debe emplearse para prolongar intencionadamente la exposición.
Cuidar la barrera cutánea
Una barrera bien hidratada mejora la flexibilidad y el aspecto superficial de la piel. Los limpiadores suaves y las cremas hidratantes pueden reducir la tirantez, la descamación y la apariencia de líneas finas relacionadas con la sequedad.
Esta mejora no equivale a reconstruir las fibras profundas de elastina, pero sí ayuda a que la piel se encuentre más confortable y muestre una superficie más uniforme.
Evitar rutinas irritantes
Exfoliar en exceso, combinar demasiados activos o utilizar productos que producen ardor continuo puede alterar la barrera cutánea. Una piel irritada puede parecer más áspera, enrojecida y envejecida, aunque la causa no sea una pérdida estructural de elasticidad.
Mantener hábitos favorables para la salud general
Una alimentación variada, el descanso, la actividad física y evitar el tabaco forman parte del cuidado general del organismo. Sin embargo, ningún alimento, suplemento o hábito aislado puede impedir por completo el envejecimiento de la piel.
También es razonable evitar oscilaciones repetidas y extremas de peso, siempre que el objetivo sea compatible con la salud y se aborde con asesoramiento adecuado.
¿Los cosméticos pueden recuperar la elasticidad?
Los cosméticos pueden mejorar la hidratación, la textura y la apariencia de determinadas arrugas. Algunos ingredientes también pueden influir en procesos biológicos relacionados con la renovación cutánea y la matriz dérmica.
Los retinoides tópicos son los activos con mayor respaldo para mejorar algunos signos del fotoenvejecimiento. Pueden estimular procesos relacionados con el colágeno y mejorar gradualmente la textura y las arrugas finas. No obstante, también pueden causar irritación y no todos los productos ni concentraciones tienen la misma evidencia.
La elección de un retinoide debe adaptarse a la piel, los tratamientos previos y situaciones como el embarazo o la lactancia. Los medicamentos tópicos requieren indicación profesional.
Otros ingredientes, como determinados antioxidantes, pueden complementar una rutina, pero sus efectos dependen de la formulación, la estabilidad, la concentración y la tolerancia. La presencia de un ingrediente conocido en la etiqueta no garantiza que el producto produzca un cambio clínicamente relevante.
Las cremas no pueden reposicionar tejidos profundos, eliminar piel excedente ni reproducir el efecto de un procedimiento médico. Una comunicación responsable debe diferenciar la mejora cosmética superficial de la remodelación dérmica o el tratamiento de una flacidez significativa.
¿Tomar colágeno mejora la elasticidad de la piel?
Algunos ensayos y revisiones han observado mejoras en hidratación o elasticidad con suplementos de colágeno hidrolizado. Sin embargo, los resultados son heterogéneos y deben interpretarse con cautela.
Las fórmulas, dosis, duración, métodos de medición y características de los participantes varían entre estudios. Además, revisiones recientes han señalado que la financiación de la industria puede influir en los resultados publicados.
Por ello, no puede afirmarse que cualquier suplemento de colágeno vaya a restaurar la elasticidad perdida. Tampoco sustituye la fotoprotección, una alimentación adecuada o el tratamiento de una alteración dermatológica.
Antes de tomar suplementos conviene revisar su composición, necesidad y seguridad con un profesional sanitario, especialmente si existen enfermedades, alergias, embarazo, lactancia o tratamientos farmacológicos.
Cuándo valorar un tratamiento médico
La pérdida de elasticidad no requiere tratamiento por motivos de salud en la mayoría de los casos. Puede solicitarse una valoración cuando el cambio preocupa, existe una flacidez visible o se desea conocer qué opciones son realistas.
Antes de recomendar un procedimiento es necesario analizar:
- La zona y el grado de laxitud.
- El grosor y la calidad de la piel.
- La distribución de la grasa.
- El soporte muscular, ligamentoso y óseo.
- La presencia de daño solar, manchas o cicatrices.
- El fototipo y la tendencia a pigmentarse.
- Las enfermedades, medicamentos y tratamientos previos.
- Las expectativas y el tiempo de recuperación aceptable.
No todas las tecnologías actúan en la misma profundidad ni tienen el mismo objetivo. Algunas se dirigen principalmente a la superficie, otras buscan estimular una remodelación dérmica y otras trabajan sobre tejidos más profundos.
Morpheus8 y la radiofrecuencia fraccionada con microagujas
La radiofrecuencia fraccionada con microagujas combina la penetración controlada de pequeñas agujas con la liberación de energía de radiofrecuencia en el tejido. El objetivo es generar zonas térmicas controladas que desencadenen una respuesta de reparación y remodelación.
Los estudios publicados sobre esta familia de tecnologías han observado cambios en textura, arrugas, densidad dérmica y laxitud en determinados pacientes. Aun así, los resultados dependen del dispositivo, los parámetros, la profundidad, el número de sesiones, la zona tratada y las características individuales.
Morpheus8 es un sistema perteneciente a esta categoría. En Tellmyskin, la valoración de Morpheus8 y la radiofrecuencia fraccionada con microagujas se integra dentro de un análisis más amplio de la calidad de la piel y de las capas implicadas en la flacidez.
No debe confundirse con un lifting quirúrgico ni puede garantizar el mismo grado de corrección. Puede resultar útil en casos seleccionados de laxitud o alteración de la textura, pero no es necesariamente la opción adecuada cuando existe un exceso importante de piel o un descenso profundo de los tejidos.
Como cualquier procedimiento médico, puede producir molestias, inflamación, enrojecimiento, costras, cambios pigmentarios u otros efectos adversos. Las indicaciones, contraindicaciones, preparación y cuidados posteriores deben establecerse de manera personalizada.

Comprender la causa permite elegir mejor el tratamiento
La pérdida de elasticidad forma parte del envejecimiento natural, pero puede acelerarse por el daño solar y otros factores externos. Además, lo que se percibe como flacidez no siempre procede únicamente de la piel: los cambios de volumen y de soporte profundo también modifican el aspecto del rostro y del cuerpo.
La fotoprotección, una rutina bien tolerada y unos hábitos saludables ayudan a preservar la calidad cutánea, aunque no pueden detener por completo el paso del tiempo. Cuando se busca una mejora más evidente, el tratamiento debe elegirse según la causa, la profundidad y las expectativas.
Una valoración médica permite diferenciar entre pérdida de elasticidad, alteración de la textura, descenso de los tejidos y exceso de piel, evitando aplicar la misma solución a problemas diferentes.
Referencias médicas
- Clinical Relevance of Elastin in the Structure and Function of Skin
- The role of elastin and collagen in cutaneous aging
- Skin aging from mechanisms to interventions
- Molecular Mechanisms of Dermal Aging and Antiaging Approaches
- The impact of ultraviolet radiation on skin photoaging
- Organización Mundial de la Salud: radiación ultravioleta
- Topical tretinoin for treating photoaging: a systematic review
- Effects of Collagen Supplements on Skin Aging: a meta-analysis
- Radiofrequency Microneedling: A Comprehensive and Critical Review
- Clinical and histological evaluation of microneedle fractional radiofrequency


